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	<title>Artículo &#8211; Asociación de Periodistas de Cáceres</title>
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	<description>Un espacio de unión, compromiso y defensa de la profesión periodística en la provincia de Cáceres</description>
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		<title>Navegar con rumbo, el reto de los futuros profesionales de la comunicación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Periodistas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 08:59:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[En la Universidad tenemos la gran responsabilidad de formar a los futuros profesionales de la comunicación. No es una tarea sencilla, todo lo contrario, se antoja muy complicada dadas las circunstancias actuales. Vivimos en una sociedad llena de infotoxicidad. La información tóxica circula libremente, cada día, por distintos canales y soportes. Internet se ha convertido  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En la Universidad tenemos la gran responsabilidad de formar a los futuros profesionales de la comunicación. No es una tarea sencilla, todo lo contrario, se antoja muy complicada dadas las circunstancias actuales. Vivimos en una sociedad llena de infotoxicidad. La información tóxica circula libremente, cada día, por distintos canales y soportes. Internet se ha convertido en una jungla con una dolencia incurable, la sobresaturación informativa, el exceso y la facilidad de acceso a todo tipo de datos. Todo está en la red, lo complicado es distinguir qué es correcto y qué no lo es. Este panorama hace que la cantidad de mensajes maliciosos, bulos o fake news que la ciudadanía ha incorporado de manera paulatina y sin percatarse a su dieta mediática diaria aumente desmesuradamente. Aunque, ¡no nos engañemos! Este tipo de desinformación existe desde hace más de un siglo. Verdaderamente, lo que ha cambiado ha sido el rol que juegan las redes sociales, gracias a las cuales con solo un clic nos podemos convertir en cómplices inconscientes de una noticia falsa. Creerse o “tragarse” este tipo de noticias es más sencillo que tener reflexionar y contrastar los datos que nos han llegado a través de uno de nuestros muchos perfiles sociales. De hecho, un estudio de los investigadores Gordon Pennycook y David G. Grand achaca más a la pereza cognitiva que el razonamiento partidista el hecho de compartir ese tipo de noticias.</p>
<blockquote><p>Fomentar desde la infancia, y en el sistema educativo, la educación mediática es darles armas a nuestras futuras generaciones para pelear en igualdad de condiciones</p></blockquote>
<p>Por eso, es clave trabajar el pensamiento crítico de la ciudadanía para combatir en unas condiciones desfavorables. Fomentar desde la infancia, y en el sistema educativo, la educación mediática es darles armas a nuestras futuras generaciones para pelear en igualdad de condiciones. En la web existen múltiples herramientas sencillas de manejar que permiten, solo con algo de interés por parte del usuario, poder contrastar noticias, en un momento en el que la Inteligencia Artificial ha entrado en boom. En este contexto, es clave también, y en paralelo, el nuevo rol de los periodistas o informadores, además de continuar con su labor genuina, generar noticias, ahora además deben ser moderadores y verificadores incesantes de información, para facilitar la tarea a los ciudadanos y combatir una brecha tecnológica generacional que no deja de crecer. En este sentido, desde la Universidad queda trabajar con los nativos digitales, que conocen y manejan este nuevo entorno, pero les queda trabajar esa capacidad reflexiva que les lleve a ser los profesionales que la sociedad demanda, implicados socialmente y que primen las voces de los expertos para contrarrestar la infinidad de información falsa que cada día llega a nuestros dispositivos “inteligentes”. Yo, sin duda, quiero confiar en esos futuros profesionales de la comunicación.</p>
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		<title>El periodismo en la era de la inteligencia artificial: entre la urgencia y la ética</title>
		<link>https://www.periodistascaceres.es/el-periodismo-en-la-era-de-la-inteligencia-artificial-entre-la-urgencia-y-la-etica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Periodistas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 08:10:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[Éramos pocos y parió la inteligencia artificial. Como si el periodismo no estuviera ya lo suficientemente golpeado por la inmediatez de las redes sociales, la precarización laboral y la crisis de credibilidad, ahora tenemos que vérnoslas con un enemigo nuevo, silencioso y eficiente: los algoritmos. No duermen, no se equivocan –o lo hacen con una  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Éramos pocos y parió la inteligencia artificial. Como si el periodismo no estuviera ya lo suficientemente golpeado por la inmediatez de las redes sociales, la precarización laboral y la crisis de credibilidad, ahora tenemos que vérnoslas con un enemigo nuevo, silencioso y eficiente: los algoritmos. No duermen, no se equivocan –o lo hacen con una convicción que ya quisieran muchos plumillas– y no exigen derechos laborales. Para colmo, escriben rápido. Y, a veces, hasta bien.</p>
<p>No nos engañemos: la IA en los medios de comunicación es un tren sin frenos. La cuestión no es si debemos aceptarlo o no, sino cómo vamos a evitar que nos arrolle. Se nos vendió como la gran herramienta que nos liberaría de las tareas tediosas, que optimizaría el trabajo del periodista, que nos permitiría centrarnos en lo importante. Pero pronto descubrimos que, en manos equivocadas, también puede ser el arma perfecta para la desinformación, la manipulación y el mercadeo de titulares huecos, permitiendo incluso clonar voces o generar imágenes y videos difícilmente reconocibles como falsos.</p>
<h2>¿Quién vigila a la máquina?</h2>
<p>El problema no es la IA en sí, sino la falta de reglas para su uso. Por eso, el periodismo necesita urgentemente un marco ético que evite que la tecnología se convierta en una guillotina para la credibilidad. Porque, si lo pensamos bien, en un mundo donde cualquier contenido generado por una máquina puede confundirse con el trabajo de un periodista, ¿qué nos queda a los que seguimos creyendo en la veracidad como principio sagrado?</p>
<p>Se necesita que cada pieza de contenido generado por IA sea claramente identificable. Que el lector sepa cuándo lee a un humano y cuándo a un algoritmo disfrazado de redactor. No por una cuestión de nostalgia, sino de transparencia.</p>
<p>Otra cuestión clave es la supervisión. No se trata de demonizar la IA, sino de garantizar que detrás de cada contenido haya una mente humana dispuesta a asumir la responsabilidad de lo que se publica. La información no puede quedar en manos de sistemas sin conciencia, sin contexto, sin ética. La inteligencia artificial no tiene principios; solo sigue patrones. Y si esos patrones están sesgados o son manipulados, el desastre está servido.</p>
<p>Tampoco podemos obviar el riesgo laboral. En un sector ya de por sí precarizado, la tentación de sustituir periodistas por máquinas es enorme. Los propietarios de los grandes medios –esos que no han pisado una redacción en su vida– ven en la IA una oportunidad de oro para recortar gastos y aumentar la rentabilidad. ¿Qué importan la calidad, la profundidad o la investigación si un algoritmo puede producir noticias rápidas y rentables diseñadas, además, sobre los criterios de la viralidad? ¿Qué importan los periodistas cuando se puede generar contenido sin pagar nóminas ni seguridad social?</p>
<h2>Autoregulación o suicidio</h2>
<p>El periodismo ha sobrevivido a guerras, censuras y crisis de papel y trata de hacerlo aún hoy en un panorama dominado por las redes sociales y un frentismo que parece no tener límites. Pero si algo puede acabar con él definitivamente es la pérdida de su razón de ser: la honestidad y la veracidad del periodista. Y si los propios medios no establecen límites, si no adoptan un código ético estricto, si no se ponen de acuerdo en un marco de autoregulación serio, estarán cavando su propia tumba.</p>
<p>Por eso, la propuesta de un Código Ético no es solo recomendable, sino urgente. Y debería incluir, además, un compromiso firme de los medios para que la IA no reemplace la labor periodística, sino que la complemente. Es decir, que se utilice como herramienta y no como sustituto. Porque si la última barrera entre la verdad y la manipulación desaparece, el periodismo habrá firmado su sentencia de muerte.</p>
<p>El problema, claro, es que esperar que los grandes medios regulen el uso de la IA por su cuenta es como confiar en que un tiburón se vuelva vegano por voluntad propia. La ética no suele ser buen negocio. Por eso, la responsabilidad recae en los periodistas, en las asociaciones profesionales, en aquellos que aún creen en el oficio como algo más que una fábrica de clics.</p>
<p>El mundo cambia, y el periodismo tiene que adaptarse. Pero adaptarse no es rendirse. No es entregar la pluma a un algoritmo sin rostro. No es abdicar de la responsabilidad de contar lo que pasa con rigor, con criterio, con humanidad. Porque si el periodismo deja de ser humano, ¿quién nos contará la verdad cuando la mentira tenga mejor algoritmo?</p>
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		<title>Periodista (y) responsable</title>
		<link>https://www.periodistascaceres.es/periodista-y-responsable/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Periodistas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Jul 2025 09:48:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodismo trasciende lo individual. No basta con hacer bien nuestro trabajo por nosotras mismas o por los medios en los que trabajamos; cada pieza informativa que publicamos construye o deteriora la credibilidad de toda la profesión. Esto es especialmente importante cuando se trata de informar con rigor, evitando titulares engañosos que buscan generar clics  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El periodismo trasciende lo individual. No basta con hacer bien nuestro trabajo por nosotras mismas o por los medios en los que trabajamos; cada pieza informativa que publicamos construye o deteriora la credibilidad de toda la profesión. Esto es especialmente importante cuando se trata de informar con rigor, evitando titulares engañosos que buscan generar clics a costa de la verdad.</p>
<p>El clickbait no es solo un problema de estilo o marketing digital; lo es de ética periodística. Cuando un titular exagera, omite información clave o plantea una afirmación que luego se matiza en el cuerpo de la noticia, contribuimos a la desinformación. En una sociedad donde muchas personas no leen más allá del titular —ya sea por falta de tiempo, exceso de información, simple saturación o porque el contenido está detrás de un «muro de pago»—, las consecuencias para nuestra credibilidad como colectivo profesional son graves.</p>
<p>Esto es evidente en la cobertura de casos de violencia de género. Titulares como ‘Un cuchillo acaba con la vida de una mujer’ o ‘La bella durmiente’ refiriéndose al caso Pèlicot, ocultan, aun teniendo la información, que se trata de un asesinato machista, en el primer caso, y no de un cuento que acaba bien, en el segundo. Cuando los medios utilizan la voz pasiva para evitar señalar al agresor o cuando dejan la causa de la muerte o de la violación como un misterio, distorsionan la realidad. Y muchas personas, que no quieren o no pueden leer la noticia completa por diversas razones, se quedan con una versión sesgada o edulcorada de los hechos. O directamente falsa. Del mismo modo, anunciar que Penélope Cruz llegará a Cáceres la próxima semana queriendo decir que se estrenará una película suya en una sala de la ciudad, es mentira, una aberración y una vergüenza.</p>
<p>Al participar en estas prácticas —ya sea por presión de los medios, falta de tiempo o rutinas ya consolidadas—, reforzamos un periodismo que perjudica no solo nuestra credibilidad personal, sino la de toda la profesión. Lo peor es que luego nos sorprendemos cuando la ciudadanía desconfía de los medios o prefiere buscar información en redes sociales, donde la fiabilidad es aún más incierta y quedando ‘ensalzada’ nuestra labor en los primeros puestos de las profesiones más denostadas.</p>
<p>Hacer un periodismo riguroso y comprometido con la sociedad no es un lujo ni una postura ideológica, es nuestra responsabilidad, entre otros motivos porque aquí aplica perfectamente el dicho: “si te critican a ti, me critican a mí”. Así que si no lo haces por ti, al menos hazlo por el resto de periodistas.</p>
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